Mostrando entradas con la etiqueta Cuentos y contados. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuentos y contados. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de octubre de 2009

Cuentos y contados 2ª Temporada

Hoy pretendía madrugar y había lluvia afuera, hoy no recibió la lluvia con alegría, sino con una mezcla de impotencia y desgano.

Sin ánimos de emprender un nuevo retorno al trabajo. Las gotas de agua no sonaban melodiosas, sino que descendían con furor en el techo provocando un ruido ensordecedor, donde solo la conciencia podía escucharse.

Lo acompañaba una mujer, quien disfrutaba su sueño. Es bella, pero a cambio del disfrute de su belleza, sacrificó su paciencia ese tesoro odiado o preciado por muchos.

Acostado, Marcos aceptó que es un necio, que intentó ayudar a la dama sobre la estructura de madera, por comprender, por atender, desde entonces, se llevó varios disgustos el mismo día en que la conoció.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Cuentos y contados VIII

Carlos en el Quincuagésimo Carnaval de San Miguel.


Carlos contaba los días para que llegara noviembre, en este día se realiza el Carnaval de San Miguel, así que solicitó sus vacaciones para gozarlas y finalizar en la multitud de gente que año con año hace su arribo a la ciudad de los garrobos.

Años antes fué con sus amigos, a observar y fotografíar las carrozas, los combos, grupos, chanchonas y orquestas que se dan cita a este lugar oriental de El Salvador.

Es que en esa noche, sobran por todos rumbos mujeres que sin conocerle, perfectamente maquilladas bailaban hasta las 3 o 4 de la madrugada, al compás de la salsa, cumbia, boleros, etc.

No tenía quejas, ya que el año pasado, le fue bien, se encontró con varias muchachas que también llegaron de San Salvador y de Estados Unidos, directamente para divertirse. Aunque no era un experto en los bailes, disfrutaba el momentos en medio de tanta gente y terminaba la madrugada en compañía de sus amigos y conocidos, sentados en la calle escuchando cualquier grupo interpretando canciones de los adultos jóvenes.

Carlos previendo la situación de años anteriores, reservó habitación del hotel con anticipación, para tener todo listo y disfrutar del carnaval, pero el jueves por andar jugando fut, se dobló el pie, que se le inflamó, y ni con doble puesta de hielo picado el pie de trucutú se le desinflamó. Allá en San Miguel, Verenise una migueleña preciosa, alta, con cuerpo de sirenita, le había prometido llegar desde los EU, directamente para bailar con el.


Eso es lo que yo sabía de él, aunque no lo he visto en casa desde ayer, me dijo que dejaría la entrada del blog programada, y que caminaría con el pie hinchado desde San Salvador hasta San Miguel si fuese necesario.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Cuentos y contados VII

Desde hace algunos años, Francisco hacía un ejercicio mental para tratar de ubicar las respuestas a los comportamientos humanos, se enfocaba en los libros de psicoanálisis, era casi un discípulo de Freund, pues devoraba los escritos y los leía una y otra vez.


Y entonces su vida cambió de esa monotonía, cuando conoció a la doméstica de la casa vecina, que se encontraba por las mañanas los lunes, cuando él salía a correr en las calles de la Residencial.


Fué como si hubiera descubierto un nuevo tipo de comportamiento fresco y a la vez candente, esa muchacha vestida con vestido largo y sandalias tiene una forma de atracción diferente.


En la fluidez y frescura del mes de noviembre, Maricela se acercaba a su trabajo, sin pensar que cerca de ahí, había alguien que le interesaba su comportamiento.


Francisco ya pensando en ella, se animó a autoanalizarse desde la noche de un sábado, para entender el porqué a la fecha estaba solo, cómodo, escuchando música y disfrutando de un café en su sofá, con un papel y lápiz escribiendo su propio autoanálisis...

viernes, 17 de octubre de 2008

Cuentos y contados VI



Violeta era la mamá de Maricela. Era una mujer chiquita, trabajadora, que en su tiempo libre le gustaba salir a vender tamales, manteles y hamacas al mercado, los domingos asistía a la iglesia del pueblo y después a la cancha polvosa donde jugaba Vicente, un fabricante de hamacas y manteles, que aprendió su oficio en un pueblo vicentino llamado San Sebastián.

Ellos vivían en el barrio El Canelón, ahí al final de la calle, se ubicaba Rigo, quien iniciaba la escena matutina sacando a la sombra de un arbusto, un aparato con rueda de bicicleta que daba vuelta (obvio no?) empujada por medio de una manivela de la cual finalizaba en un gancho de cuatro puntos.

Remberto al mismo tiempo, cargaba unos postes con alambres que fijaba cada diez metros aproximadamente.

Empezaban con un pequeño cordel amarrado en los ganchos del “nosequé”. Rigo sentado en un cumbito y frente al aparato, giraba la rueda, mientras en el otro extremo, Remberto cargando un fajo de henequén, jalaba y caminaba despacio hacia atrás produciendo un hilo que después usaban para amarrar los carrizos de pólvora en los cohetes de vara, los toritos pintos y los castillos para las fiestas patronales.

Con curiosidad, Rafael los observaba y le decía a Remberto que le iba a ayudar, este respondía que no, que eso se aprendía, que si la pita se afloja los “cuetes” se arruinan y no revientan. Claro, como todo curioso, no quedaba mas que observar como Remberto movía sus dedos de un lado a otro mientras seguía su trabajo. Y así llegaban cerca de las 11 a.m.

Cuando Remberto terminaba su labor, daba dos tirones a la pita y volvía haciendo una bola del cordel.

Una escena que se repetía y se sigue repitiendo, con personas distintas, una o dos veces a la semana, en la etapa productiva de un pueblo, cerquita de San Salvador.

lunes, 6 de octubre de 2008

Cuentos y contados V

Al llegar el lunes, Maricela se levantó temprano, se puso un vestido largo, no se maquilló, e inició viaje en un bus que la dejaba cerca de la Residencial. Al llegar, fue a dar vuelta a la cuadra, (la manzana) para conocer más o menos el ambiente y llegar algo chapudita a la entrevista.

Cuando llegó al lugar, en la acera esperaban dos. Saludó, pero no le hicieron caso y siguieron conversando.

Se dedicó a observarlas. Una vestía con zapatos de tacón alto, mini falda negra, y blusa verde claro donde sobresalían dos partes en las que se enfoca el género masculino. La otra vestía casi igual pero con tremendos pantalones color piel bien ajustados.

Parecía que Maricela no existía, así que se dedicó a escuchar:

- Ajá y vos en donde estuviste la semana pasada?
- En Mejicanos, y vos?
- En Ilopango.
- Y desde allá venís?
- Pues si, si esta yuca encontrar trabajo vos!
- Eso si, ¿ya tenés experiencia?
- En que vos – Le responde con cierta picardía
- Jajajajaja va pícara!, ya sabes a que venís
- Jajajajaja - se ríe la otra, pues dicen que el maistro es bien loco
- Nombe si no es maistro, ta bien vicho el jodido, la Maria dice que... - le susurra: la vieja tiene pisto...
- Ahhhh ya...

De pronto sale Hugo con la señora, Ana María observa a las tres que estaban esperando y llama a Maricela, con gran cortesía le dice: - Vení vos!

Maricela, le dice: - Señora, ellas dos vinieron antes que mí.
- No, yo voy a salir, ellas que vengan mañana.

Al mismo tiempo, Hugo no quitaba la vista, sin oportunidad de escoger, a la de blusa color verde claro, medio abierta (la blusa).

Hugo se colocó atrás de su esposa, por temor a que ésta lo sorprendiera, pero miraba con desprecio a Maricela con su vestido largo, zapatos pachos y sin mayor atracción para él.

Ana María, observó rápidamente el comportamiento de Hugo, y por eso eligió a Maricela, le realizó la entrevista y la contrató.

Continuará (no se cuando...)

viernes, 3 de octubre de 2008

Cuentos y contados IV

Maricela, una simpática joven, con sueños de novela: encontrar a alguien de dinero, casarse con el, y vivir en una casa lujosa.

Antes de trabajar en un almacén, Dorita, una íntima amiga, desde hace unos años, le aconsejó que buscara en los clasificados, cuando solicitaban una empleada doméstica, al menos para empezar a ganar dinero, tendría ventaja de vivir en un cuarto de empleada, con televisión, talvez con aire acondicionado y una cómoda cama con lamparitas de noche.

Siguiendo las recomendaciones de Dorita, Maricela compró los diarios por una semana y se enteró que en la residencial La Margarita, necesitaban a una empleada, ofrecían un buen sueldo, cuarto de empleada, sábados libres, pareja sin niños, solamente, la pareja.

Llamó al teléfono que aparecía en el clasificado:
- Hola buenos días?
- Si, buenos días... hablo por el anuncio en el diario
- Que bien, usted ya ha trabajado en esto
- No, pero quiero trabajar en algo
- Bueno venga el lunes por la mañana, la voy a entrevistar

La pareja estaba conformada por Hugo, un joven, y Ana María dueña de un almacén en la capital.
Esta era su oportunidad, le contó a su amiga Dorita; quien le aconsejó que cuando fuera a la entrevista, no usara minifalda, sino más bien un traje largo, que le cubriera todo el cuerpo, porque tenía conocimiento que unas señoras, despiden a varias muchachas, que no duran ni dos días, ya que los esposos son reconocidos como “levantadores de domésticas”.

Dorita se despidió diciéndole: Ay cipota, te portás bien y tené cuidado.
Maricela, con una sonrisa, asintió con su cabeza.

Continuará el lunes...

sábado, 27 de septiembre de 2008

Cuentos y Contados III

Miguel siempre estaba en acecho de las casadas, comprometidas o unidas, tiene un cómodo apartamento, cerca de la playa, donde tenía instalado un barcito con un gran surtido de licores y una despensa, repleta de bocadillos, para atender a las que conquistaba, cuando unas de esas doñitas estaban solas porque el esposo se fue de viaje por cuestiones de trabajo.

Habían otras chicas, que eran atraídas por Miguel, pero las esquivaba, cuando se daba cuenta que eran solteras y lo más seguro que estaban acechándolo para un matrimonio.

En la oficina donde trabaja como Ejecutivo de Finanzas, con un buen sueldo, trabajan puras solteritas, pero qué va... esas no tienen el menor chance. Miguel quedó tonto, bien tonto, cuando llego a la empresa Julia, una chera, de ojos verdes, alta, cuerpo de sirena y dueña de una lujosa camioneta 4 x 4.

Desde los primeros días, Miguel le ofreció toda su cooperación muchas cortesías y respeto, para ganarse primeramente toda la simpatía en los trabajos administrativos, inventarios y aspectos financieros, con una alta eficiencia, logrando siempre una sonrisa coquetona de Julia. Al final del trabajo se presentaba el celoso esposo Eduardo. No había forma de salir con ella.

Miguel estaba seguro de que la señora estaba interesada en el, ella cruzaba sus hermosas piernas, cuando lo atendía en su oficina y lanzaba siempre esas miradas que lo electrizaban y el también le correspondía, pero hasta ahí.

Pasados tres meses, se anunciaba una gran convención en Brasil y Eduardo tenía que viajar allá por espacio de dos semanas. Miguel decidió invitar a Julia al apartamento y recibió una negativa de la dama, pues ella de ninguna manera iría a un apartamento.

El día del viaje llegó y mientras Eduardo iba al aeropuerto, Julia recibió a Miguel en su casa, estaban cerca de la intimidad, cuando se escuchó el ruido de la puerta automática del garaje.

Julia se maquilla rápidamente y obliga a Eduardo a lanzarse por la ventana, le dice que se esconda en los arbustos de veranera.

Eduardo entra y ella pregunta: ¡Hola, que te pasó? .
- Nada, perdí el vuelo, se me olvidó el pasaporte.
- Y te irás en la noche?
- No ya no iré. El negocio por el que iba, solo lo podía hacer hoy. ¿Soy yo o estas algo agitada?
- No, para nada. Te prepararé algo para tomar, si quieres salimos a cenar.
- No, me quedaré viendo alguna película
- Esta bien

Miguel en esos momentos, aguantaba las espinas de la veranera, la noche pasó lentamente, y el sin dormir, pues nadie llegó a ayudarle a salir.

No sé como fue que se escapó en la mañana, pero al menos aprendió la lección de no andar con mujeres casadas y menos a dejar su apartamento, ahí esta más seguro.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Cuentos y contados II

'Un abuelo y su nieto van a comprar granos al pueblo y llevan un burro para traer la carga. El niño va montado y el anciano andando. De pronto, se encuentran a una mujer que les dice: Ve que muchacho, él tan cómodo y el pobre abuelo andando. El abuelo decide invertir los papeles, hace bajar al chico y se sube él al burro.

A pocos metros se cruzan con otro señor que les dice: Ve el abuelo, él como un señor y la pobre criatura a pie. El hombre desalentado se baja y decide caminar junto a su nieto.

Al próximo que se encuentran le oyen murmurar: Hay que ser tontos, teniendo un burro y van los dos andando. El abuelo para al burro y se suben ambos encima.

A los pocos minutos pasan por delante de un agricultor que les regaña: Pero, hombres, pobre animal, van a fundir el animalito … '

viernes, 29 de agosto de 2008

Cuentos y contados I

Vaya sorpresas diarias!

Esta noche al llegar a casa, encontré el registro de una llamada, claro al no encontrarme, la respondió mi perro (el es bastante educado, y le gusta platicar), de quien creen que era?, Si! mi ex, ya había previsto que le gustaba mi amigo (el perro es el mejor amigo del hombre, o al menos eso dicen).

Sabes Anita, teníamos algo que nos unía, recuerdo cuando te decía "donde estas mi carita de bambi, y tu: carita de ... " (se los dejo de tarea). ¿Que puedo decir? , ahora comprendo cuando me decías que te gustan los animales..

Sin tener a nadie que me mueva la cola cuando me vea (les comento, Anita se llevó mi amigo) pues tendré que acostumbrarme a estar solo ó comprar unos peces, al menos ellos no me levantarán temprano para que les dé comer o les ayude en sus necesidades.

Salú pues!