lunes, 17 de noviembre de 2008

A veces al hablar...

A veces no sé si me están escuchando o no.

Te ha pasado que mientras tu hablas sonriente, la otra persona sonríe; cuando te pones serio, la otra persona también. Si ponés cara de sorprendido, ellos igual.

A veces no entiendo nada de lo que me dicen, y más cuando estoy hablando en otro idioma y el interlocutor habla rapidísimo y con acento extraño...

Y me pierdo en mis pensamientos...

Pero mi cara sigue haciendo las mismas facciones de mi interlocutor. Y empiezo a decir sí, o no...

A veces lo hago y me han dicho: Carlos, ¿me estás oyendo?
Y yo: Sí...
Y él o ella: A ver ¿que te dije?...
Y yo: Es que estoy pensando otra cosa... (¿excusa quizás?).

Mi primer jefe, me dijo: “Debes aprender a hacer una cosa principal y varias cosas accesorias al mismo tiempo”. Creo que eso lo dijo, después de una escena parecida.

Aprendí a eso, pero ahora voy con varias cosas sub-principales y otras accesorias.

A veces mi atención está fija en una principal. Y me zambullo en eso. Lo mismo me pasa con los pensamientos. No me gusta manejar pues rápidamente voy pensando cosas mientras viajo, no me gusta perderme los paisajes, aunque pase por ahí varias veces, varios días.

¿Locura la mía?, quizás sí. Con tiempo, en el momento menos esperado, “se prende el foco” y se encuentra la respuesta.

En conclusión, no hay motivos para enojarme cuando alguien no me escucha, pues yo también me “distraigo en otras cosas”. Mi interlocutor a veces tiene otras cosas para pensar.

4 comentarios:

Clau dijo...

mmm, pues yo si estoy hablando con alguien procuro ponerle atención y mirarlo a los ojos...lo cual me da problema cuando hablo con varias personas, que no sé a quien mirar.

y me puede caer mal que el interlocutor no esté escuchando...y más todavía con que me salga que a él haya que preguntarle siempre "me entendiste?" para asegurarse que el mensaje le haya llegado.

Así que Carlos, a ver, qué te dije?

Daniel dijo...

Bah... a mi no me pasa vos!! jajaja

Es feo que me pregunten y me quede en blanco sobre un tema del que me están hablando. Me ha pasado y vívidamente recuerdo un par de ocasiones donde no encontrá más respuesta que un vulgar "ajá" que denotó mi falta de concentración en la plática. Es vergonzozo pero tambien es cierto que la mayoría de humanos tenemos ese problema que es más que falta de atención/concentración una falta de educación. Que sea normal o casi normal no es excusa para faltar a los buenos modos. Me irrita que no me escuchen? a veces!!! pero me pasa a mí y no digo nada y pero aún no hago nada por evitarlo y esto hace que repita escena cada cierto tiempo.

Las gesticulaciones ajenas pueden ser a veces cómicas y otras irritantes, dependiendo de por donde vaya la charla pero no es que eso nos "distraiga" más bien nuestra distracción nace de nuestra mala conducta frente a otras personas. existen formas y formas de comunicarse y no todo lo que enseña la etiqueta es fútil o innecesario como apuntamos cuando nos sentimos incómodos en una conversación que requiere de nuestra concentración en el tema.

Mira Carlos, en lo de manejar hay dos formas de sentirlo. A mi no me gusta manejar si estoy estresado porque no pienso claramente y pierdo la noción del camino, de las precauciones y en general de la vida a mi alrededor. Me encantan los paisajes del campo y los de las costas y manejar en ciertas carreteras porque se prestan para gozar el viaje pero soy distraído manejando, es la verdad.

Carlos dijo...

Que bien Clau, a mi también me gusta conversar viendo a los ojos, me recomendaron que cuando estamos frente a varias personas, es bueno ver a una y dar una idea completa y luego cambiar la vista dirigiendose hacia la otra, con el cuidado de no "disparar la vista".

Daniel coincido contigo que es una falta de educación distraerse cuando estamos conversando con alguien. Y bueno, a veces los pensamientos se desvian por preocupaciones o emociones que la otra persona esta pasando...

Saludos.

Daniel dijo...

Yep... ahí estamnos Carlos y cuando es el caso esa no cuenta mucho porque en todo caso el interlocutor o ayuda o estorba para pensar.
Todos hemos pasado por situaciones de estrés y presiones diarias muy demandantes que nos engullen y diluyen nuestra opinión sobre cualquier tópico asi sea este una frugalidad.